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sábado, 5 de noviembre de 2011

LA PAREJA: ENFRENTANDO UNA INFIDELIDAD


El adulterio es una prueba de fuego que destruye a aquellas parejas en las que falta el amor, pero fortalece a las que realmente se aman
Hombres y mujeres infieles
Existe el mito de que el hombre tiende más a ser infiel que la mujer, porque tiene una mayor necesidad sexual. Pero un problema social como el adulterio no se puede resolver con un argumento biológico, por el contrario lo agrava, tolerando más esta conducta y el machismo.
El hombre lo ha hecho durante toda la vida, pero hoy la mujer también es infiel y mucho más frecuentemente de lo que imaginamos. Ahora la mujer se ha decidido a buscar afuera lo que por alguna razón no encuentra en casa.
Durante siglos las necesidades de las mujeres han sido ignoradas, sin embargo en el mundo occidental hemos cambiado, ya somos dueñas de nuestra propia vida y hemos decidido experimentar todo lo que deseamos, incluida la satisfacción sexual.
Afrontando el conflicto
Cuando la pareja se entera o se le confiesa la infidelidad, no existen fórmulas para enfrentar en calma la crisis, ni razones que sirvan como excusa. Los efectos son devastadores y sufre un choque emocional muy fuerte y doloroso. La traición destruye la confianza y la seguridad que sentía con nosotros, ataca su autoestima y se siente inferior, y sin embargo sigue sintiendo una gran dependencia emocional hacia nosotros.


martes, 1 de noviembre de 2011

La infidelidad es hereditaria y nos viene por línea paterna


Lo afirmó hace años el zoólogo norteamericano David Barash:
“La monogamia no parece ser natural en el mundo natural”.
Daba así una justificación científica al problema de la infidelidad humana basándose en elmayoritario comportamiento polígamo de los animales. Nuevos trabajos han ido avalando lanaturalidad de esta tendencia por desear a la hembra/macho del vecino, hasta el punto de concluir que apenas un 5% de los animales son monógamos, el 3 % en el caso de los mamíferos. Para nuestra especie aún no hay estadísticas concluyentes (de momento), aunque el creciente uso de pruebas genéticas está demostrando que uno de cada 25 padres podría estar criando los hijos de otro hombre.
Últimos estudios de aves profundizan en esta evidencia biológica. Un trabajo realizado porinvestigadores del Instituto Max Planck de Alemania revela que las hembras del diamante mandarín(Taeniopygia guttatason infieles porque heredan unas variantes genéticas (alelos) de sus antepasados masculinos que aumentan su tendencia a la promiscuidad. Se deduce así que el gen de la infidelidad o “gen Casanova” existe y lo transmiten los machos. Lo más curioso es quelos científicos han llegado a la conclusión de que en este caso la infidelidad femenina no reporta ventajas evolutivas y las hembras que incurren en adulterio lo hacen, sencillamente, porque han recibido esa predisposición natural por herencia paterna. Menos generalista, un estudio sueco echa directamente la culpa de la infidelidad masculina a un gen en concreto, el alelo 334 que tienen dos de cada cinco hombres.
Recuerda el proverbio latino que “Explicatio non petita, acusatio manifiesta” y quizá tenga algo de justificación no solicitada nuestro interés científico por encontrar reflejo en la naturaleza a nuestras debilidades. Y es que ya lo decía Freud sin que nadie se lo preguntara, “todos somos polígamos reprimidos”.